De Gea demostró ante el Zaragoza, sobre todo en el penalti, una calma que chocó con los nervios que desde fuera pasaron sus familiares
Debut en Liga en el Vicente Calderón con 18 años erigiéndose en el salvador del equipo. Un guión perfecto para un canterano y que el sábado representó a la perfección David de Gea. El tercer portero rojiblanco detuvo un penalti a Babic en la primera mitad y en el tramo final del choque, realizó una fenomenal estirada para evitar un gol del Zaragoza de libre directo. El coliseo colchonero enloqueció con su nuevo ídolo que, tras el encuentro, seguía manteniendo la misma calma de la que hace gala en cada entrenamiento y en cada partido. Eso sí, en casa no opinan lo mismo: "A mi madre le va a dar un infarto cualquier día", relata el cancerbero, que el mes que viene cumplirá 19 años. "Mis padres están muy contentos. Cuando salí de la ducha le di un par de besos a cada uno y me felicitaron. Estaban muy emocionados", recuerda David cuando se le pregunta cómo fueron los instantes posteriores al choque.
No sólo le felicitaron sus padres. También lo hicieron compañeros, periodistas y aficionados. Sobre todo aficionados. De Gea abandonó el Calderón entre las ovaciones y los cánticos de los hinchas que le esperaban para darle la enhorabuena. El cancerbero estaba en una nube. "Es mi sueño desde pequeño, lo disfruté muchísimo y ojalá que lo pueda seguir haciendo mucho más tiempo", atinaba a decir un abrumado David, tímido por naturaleza, que no dudó en calificar lo vivido el sábado como algo "irrepetible". "Esto no se puede comparar con otra cosa que haya vivido. Fue de los días más importantes de mi vida y de los que más disfruté", señala el colchonero.
Hubo una jugada que marcó el devenir del encuentro, y esa la protagonizó el de Illescas. Hizo falta dentro del área con 1-0 en el marcador y Pérez Burrull no dudó. "Sí, sí fue penalti", admite, para luego explicar cómo afrontó esos segundos decisivos. "Tenía mucha confianza en pararlo y por suerte, así ocurrió". Después, llegó la primera victoria del Atlético en Liga. "Teníamos el partido controlado, aguantamos bien y al final nos llevamos los tres puntos. Hemos tenido una mala racha y ante el Zaragoza ya cambió. Creo que a partir de ahora todo será diferente".
Obviamente, De Gea acaparó muchos parabienes en el vestuario. Así lo reconocía el guardameta: "Me han felicitado todos y quiero agradecerles la confianza que han depositado en mí, tanto al míster y al cuerpo técnico como a los compañeros", decía humilde, antes de reconocer que hasta él mismo está sorprendido por todo lo que está pasando: "Estaba aquí entrenando y nada más, no pensaba que iba a jugar esta temporada. Pero se ha dado la oportunidad y ahora tengo que aprovecharla".
Mirando al futuro, De Gea tiene claro cómo quiere que sea. Va a seguir trabajando para vivir más partidos como el del sábado. Y a poder ser, de rojiblanco, claro: "Mi ilusión sería jugar aquí muchos años. Es el equipo en el que llevo desde pequeño y me gustaría jugar aquí siempre.
¡ FELICIDADES DAVID !
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